Publicidad engañosa. Demandan a un anunciante por no conseguir “el orgasmo” prometido.

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post_publi engañosa

Es por todos conocido que la publicidad forma parte de la vida cotidiana actual, miremos donde miremos encontramos publicidad, lo que ha permitido que ésta se convierta en algo intrínseco al ser humano, por lo que en ocasiones es complicado saber discernir aquella publicidad que cumple lo que ordena la ley de la que no.

Este mundo, el de la publicidad, es un mundo de voraz competitividad, el triunfo está en alcanzar la diferencia, algo harto complicado pues esas diferencias cada vez son más nimias y reducidas. Por ello, los publicitarios tratan de innovar incesantemente, jugando en el filo de la navaja, buscando nuevas formas para alcanzar la apreciada diferencia.

Por este motivo la creatividad está en auge, ser “original”, “novedoso” o “distinto son calificativos que normalmente relacionamos con las campañas que aparecen en los medios últimamente. Ya que es una buena forma de conseguir nuestro objetivo diferenciándonos de la competencia.

En definitiva, considero que uno de los factores básicos para competir con profesionalidad es la Creatividad. Esta aptitud es básica y primordial para dedicarte a este mundo.

Y claro, competir con creatividad es el culmen de esta profesión ¿o no?

En resumen, cada vez más, los anunciantes, agencias, y por ende creativos; buscan resolver viejos problemas de una manera novedosa, potenciando las ideas originales y únicas.

El mensaje engañoso: Un caso para no perdérselo

El problema parece que surge cuando no se sabe discernir que ante nosotros hay un mensaje publicitario, que aunque no se ciña a la realidad al 100% no tiene porque ser ilícito. Es decir no tiene porqué ser Publicidad Engañosa.

Toda esta reflexión surge a raíz del siguiente titular que ocupa esta semana las revistas, blogs y sitios Webs de Marketing: Demanda a un fabricante de medias por no conseguir el “orgasmo” prometido en su publicidad.

El caso es el siguiente, la empresa de medias Gildan decía en su mensaje “Masaje y satisfacción plena” haciendo ver a sus usuarias que tras la utilización de sus productos  sentirían que son el centro de atención y estarían tan bien consigo mismas que tendrían un orgasmo. El resultado ha sido que  una consumidora ha decidido demandar a la compañía tras gastarse cientos de dólares en la línea de productos denominada Kushyfoot sin obtener el beneficio “del orgasmo” mencionado en el spot.

En muchas ocasiones nos podemos encontrar con claros ejemplos de publicidad engañosa, sin embargo, en otras muchas ocasiones la publicidad se sitúa en una línea muy delgada entre la legalidad y la ilegalidad. En tal caso resulta muy complicado decidir si se trata de publicidad ilícita o no. En este caso creo que es una utilización de creatividad, donde el interlocutor debería diferenciar entre ficción o realidad, ya que un spot en muchos casos es eso una obra de ficción con un mensaje subyacente. Aunque puede que este sea uno de esos ejemplos de publicidad que nos hacen reflexionar sobre su legalidad (nunca se sabe).

No obstante, no todos los casos de publicidad ilícita conllevan el mismo grado de ilegalidad, mientras que unos simplemente incumplen lo establecido, otros caso permiten reorientar dicha ley. Y es que la Ley de Publicidad debe ser hija de su tiempo, adaptándose a los cambios que en él vayan acaeciendo, penando los malos hábitos y aplaudiendo los correctos.

Lo que está claro es que este tipo de noticias son llamativas y hoy en día y con Internet tienen un gran poder de viralización. Provocan un debate sobre la publicidad en sí, pero también aumentan el número de demandantes, creando aún más controversia. Ya se han producido otras 100 demandas procedentes de EEUU y Canadá en las que se solicitan indemnizaciones a la empresa por “daños morales”.

Esperamos que el auge en demandas por mensajes creativos en campañas publicitarias no signifique cortar las alas a la creatividad, sino… ¿que nos quedaría en la publicidad?

Consideramos que en definitiva, cada vez es más fina la línea de lo que es legal, ilegal, ético o no ético. El caso es que con factores contemporáneos como podría ser la crisis y lo que conlleva consigo, se reduce muchísimo más la misma. La imaginación toma tintes insospechados y es muy complicado controlarlo. Por ello, considero de vital importancia, echar mano del sentido común. Nada como escucharnos a  nosotros mismos para poder comprobar qué nos interesa y qué no. Ya que uno de los estigmas con los que el sector ha cargado prácticamente desde sus inicios es la publicidad “engañosa” o el fraude publicitario y no debería ser tachado de ello si no es realmente ilegal.

firma elena ok

 

 

 

 

 

 

 

 

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